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TEMAS ECOLÓGICOS

De nuevo en la Web. Con un caluroso saludo a todas aquellas personas que nos honran con su visita. recordamos que este portal sirve de aula en la calle de nuestra Cátedra "Derecho Ecológico"

El Equilibrio Ecológico

Tantas veces nombramos este término, al cual le damos importancia fundamental en todo el desarrollo de la materia ecológica, que creemos necesario exponer al menos, algunos criterios al respecto, con cuya base partiremos para el análisis del lector, quien podrá hacer su propia interpretación, o entender de la forma más conveniente el contenido del tema, considerando las ciencias y las disciplinas con las que relacionamos a la ecología.

Equilibrio. (del lat. aequilibrium) s. m. De manera general y simple, podemos decir que es el estado de un cuerpo en el que las fuerzas y momentos que actúan sobre él se contrarrestan.

En biología, de la cual deriva la ecología, entendemos el equilibrio como la propiedad característica de la vida orgánica que se manifiesta en la tendencia a mantener las constantes fisiológicas del medio interno. Dentro de ella, en química es el estado de una reacción, cuando la velocidad con la que transcurre en un determinado sentido, es igual a la velocidad con la que transcurre en el sentido opuesto.

Al hablar de equilibrio, debemos entender la necesidad de la armonía entre diversas cosas o entre las partes de un todo, de allí la multidisciplinaridad de la ecología. Ella demanda prudencia y sensatez en los actos y juicios.

El equilibrio natural o ecológico, que es nuestro campo, se representa por el conjunto de la flora y fauna de una región y del hábitat donde se desenvuelven, cuyos distintos componentes compiten entre sí por la alimentación y el espacio, y donde la reproducción de cada especie está limitada por la reproducción de otras. De allí, el evitar la preponderancia de un recurso en detrimento de otro, o evitar la destrucción o eliminación de alguno, en el límite que debilite su cooperación e interrelación necesaria para la existencia de los demás.

En ecología se estudia la necesidad de resguardar el equilibrio ecológico, para lo cual se busca el establecimiento de los factores que determinan la vida, fenómeno dialéctico cuya organización y desarrollo solo es posible mediante el equilibrio entre lo orgánico y lo inorgánico.

Sobre la base de determinar los factores que inciden contra el equilibrio ecológico, para contrarrestarlos, es el enunciado final de todo nuestro estudio.

Cuando se habla de equilibrio ecológico, debe distinguirse entre los ecosistemas naturales no intervenidos por el hombre y las zonas donde necesariamente, el hombre debe realizar sus actividades que conducen a la perturbación total o parcial de los ecosistemas naturales.

En el primer caso, diremos que hay equilibrio ecológico cuando el balance neto de sales minerales, agua y C02, o sea, las cantidades de estas sustancias que entran y salen del ecosistema; son similares. Por lo general, hay una cierta pérdida neta de nutrientes que puede ser sustituida por la meteorización de los minerales constituyentes del sustrato, donde el ecosistema se desarrolla.

En el caso de la energía, hay un flujo unilateral; es decir, se gasta energía inevitablemente para mantener el ecosistema funcionando; por ello, el equilibrio ecológico en términos energéticos, se entiende más bien como que la distribución de la energía solar en el ecosistema es tal, que se alcanza un balance entre las pérdidas por respiración; o sea, energía de mantenimiento y crecimiento y las ganancias por fotosíntesis; es decir, del proceso que transforma parte de la energía radiante insidente, en compuestos orgánicos ricos en energía, que sirven de alimentos a los estratos consumidores del ecosistema.

En los ecosistemas naturales, el equilibrio ecológico se manifiesta también, como un control múltiple entre las poblaciones distintas que constituyen el ecosistema; es decir, las poblaciones de herbívoros están controladas por la disponibilidad de compuestos ricos en energía, suministrados por los productores primarios. Así mismo, por ejemplo, las presas de los carnívoros regulan el tamaño de la población de los carnívoros mismos; en otras palabras, si se reduce la poblaci6n de presa, obligatoriamente tendrá que reducirse la población de los carnívoros que se alimentan de ella.

Así mismo, si incremento exageradamente la población de carnívoros, se producirá una reducción del tamaño de la población de presa que, a la larga, redundará en una muerte acelerada de la poblaci6n de los carnívoros. De esta manera, se controlan ambas poblaciones, ninguna de las cuales puede crecer hasta magnitudes que perturben el funcionamiento y la distribución de energía dentro del ecosistema.

Los ecosistemas intervenidos por el hombre, se desequilibran con una perturbación del ecosistema, bien sea por la reducción del estrato productor, por la introducción de sustancias extrañas tóxicas que eliminan selectivamente ciertas especies, etc., que conduce a un desbalance entre entrada y salida de nutrientes, o a la acumulación de materia orgánica y energía que se vea desplazada en la dirección de pérdida masiva de nutrientes o reducción de la productividad y la aparición de plagas y enfermedades que de otra manera estarían controladas en el ecosistema natural.

Esta perturbación introducida por el hombre, es multiplicada en las sociedades modernas por la utilización intensiva de una fuente de energía adicional, como son los combustibles y otros productos derivados del petróleo y los fertilizantes. Este suplemento de energía, permite aumentar la producción de alimentos, fibra, etc., en un sitio dado de la corteza terrestre. 

Para evitar que esta intervención humana produzca desequilibrios indeseables, debe invertirse energía en la recirculación y tratamiento de los productos de la actividad humana. Por ejemplo, el uso extensivo de fertilizantes solubles e irrigación en la agricultura, trae como consecuencia que las aguas que escurren de la superficie agrícola, vayan cargadas de nutrientes minerales y que creen condiciones especialmente favorables para el desarrollo de plantas acuáticas en ríos y lagos adyacentes. El desarrollo excesivo de estas plantas, incide negativamente sobre el uso de esas aguas, por ejemplo, con la llamada eutrofización de los lagos, o por impedir la navegación por ríos. Si se diseñan sistemas que permitan recircular los nutrientes utilizados en la agricultura, éstos podrían ser reutilizados en los cultivos y además, impediría el desarrollo de las malezas acuáticas. Lo mismo podría decirse respecto al tratamiento de 1as aguas servidas en las ciudades.

- Los Desequilibrios Ecológicos

Como hemos indicado, la contrapartida del equilibrio ecológico, son los desequilibrios. Ellos aparecen en forma natural o espontánea, o provocada consciente o inconscientemente. En todo caso, el evitarlos, como hemos indicado, es el fundamento de nuestro estudio.

Desde la misma conformación y acción de las comunidades naturales, los nutrientes circulan en el interior de los ecosistemas. No obstante, existen pérdidas o salidas, y éstas deben equilibrarse por medio de nuevas entradas, o el ecosistema dejará de funcionar.

Las entradas de nutrientes al sistema proceden de la erosión y desgaste de las rocas, del polvo transportado por el aire, y de las precipitaciones, que pueden transportar materiales a grandes distancias. De esta manera, los ecosistemas terrestres pierden cantidades variables de nutrientes, que son arrastrados por las aguas y depositados en ecosistemas acuáticos y en las tierras bajas asociadas.

Por su parte, la erosión, la tala de bosques y las cosechas extraen del suelo una cantidad considerable de nutrientes que requieren ser reemplazados, pues de no hacerse, el ecosistema se empobrece. Es ésta la razón por lo que las tierras de cultivo han de ser fertilizadas. En razón inversa y con el mismo efecto, si la entrada de un nutriente excede en mucho a su salida, el ciclo de nutrientes del ecosistema afectado se sobrecarga, y se produce contaminación.

La contaminación, generalmente tratada en forma etérea, puede considerarse como una entrada de nutrientes que supera la capacidad del ecosistema para procesarlos. En el mismo sentido, los nutrientes perdidos por erosión y lixivación en las tierras de cultivo, junto con las aguas residuales urbanas y los residuos industriales que van a parar a los ríos, lagos y estuarios, son contaminantes que destruyen las plantas y los animales que no pueden tolerar su presencia, su exceso, o el cambio medioambiental que producen; al mismo tiempo favorecen a algunos organismos con mayor tolerancia al cambio. Así, en las nubes llenas de dióxido de azufre y óxidos de nitrógeno procedentes de las áreas industriales éstos se transforman en ácidos sulfúrico y nítrico diluidos y caen a la tierra, en forma de lluvia ácida sobre grandes extensiones de los ecosistemas terrestres y acuáticos.

Este hecho, indudablemente altera las relaciones ácido-base en algunos de estos ecosistemas, matando a los peces y los invertebrados acuáticos e incrementando la acidez del suelo, lo que reduce el crecimiento forestal en los ecosistemas septentrionales y en otros que carecen de calizas para neutralizar el ácido.

Última modificación: 21/01/2011

NUESTRA SEDE: FACULTAD DE DERECHO DE LA UNIVERSIDAD SANTA MARÍA -  ESCUELA DE DERECHO - CÁTEDRA DE DERECHO ECOLÓGICO - CARACAS-VENEZUELA

                                                                                                                                                           

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