TEMA N° 1.- EL HOMBRE, LA NATURALEZA Y MEDIO AMBIENTE [1]

EL HOMBRE Y LA NATURALEZA

Los seres humanos han creado asentamientos en casi todas las zonas del planeta, por lo que se han tenido que adaptar a entornos muy diferentes, desde desiertos tórridos con temperaturas superiores a los 35ºC, hasta zonas extremadamente frías, con temperaturas que descienden hasta por debajo de los -6 grados centígrados. La adaptación ha creado fenómenos notorios en la conformación corpórea de los individuos. Así vemos, que los individuos que han crecido en un clima frío tenderán a ser bajos y robustos, mientras que otros que vivan en un clima cálido desarrollarán un cuerpo más largo y delgado. Estas respuestas sirven para regular la pérdida de calor y son irreversibles una vez que el proceso de crecimiento ha finalizado.

Otros tipos de respuestas fisiológicas son más flexibles. Los seres humanos se adaptan a ambientes muy fríos tiritando y aumentando el metabolismo basal, lo cual eleva la temperatura corporal. En el extremo opuesto, los seres humanos pueden adaptarse a climas tórridos en el espacio de dos semanas reduciendo sus pulsaciones e incrementando la transpiración. Sin embargo, las adaptaciones culturales como la vestimenta son igualmente importantes. Los pueblos de la cordillera de los Andes que viven en climas fríos utilizan ropas de lana de colores oscuros para guardar el calor, mientras que en el desierto se utilizan ropas sueltas que protegen la piel de los efectos dañinos de la luz solar directa, a la vez que permiten la ventilación.

En cuanto a la nutrición, la estructura de los grupos humanos, sean estos nómadas, agricultores o cazadores-recolectores viene a constituirse en esquemas de subsistencia, en los que la nutrición pasa a desempeñar un papel muy destacado. La disponibilidad de alimentos puede variar extraordinariamente de una población a otra y eso se refleja en su dieta. Por ejemplo, para los pueblos indígenas de la Amazonía y para los aborígenes australianos, los insectos son una fuente vital de proteínas y grasas. La dieta puede depender también de factores genéticos. Muchos adultos no pueden beber leche porque son incapaces de fabricar la enzima de la lactasa que descompone la lactosa. Sin embargo, los pueblos que se dedican al pastoreo han desarrollado una “tolerancia a la lactosa”, ya que la leche constituye una parte importan-te de su dieta.

De esta manera, las necesidades de alimentos varían de una población a otra. Para adaptarse a condiciones de vida extremas en hábitats inhóspitos, los inuit, por ejemplo, necesitan el doble de calorías que los habitantes de zonas más cálidas. Debido a que la posibilidad de conseguir alimentos es en gran parte imprevisible, se adoptan ciertas conductas de grupo, como compartir la comida previendo los momentos de escasez y utilizar los lazos de parentesco, rituales y matrimoniales, para mantener y extender esas relaciones cooperativas.

Desde otro punto de vista, los especialistas en ecología humana estudian la interacción de los factores biológicos y culturales con la natalidad y mortalidad de las poblaciones. Por ejemplo, en los entornos desérticos sólo pueden mantenerse densidades de población bajas, por lo que los grupos tienden a ser reducidos. Algunos pueblos lo consiguen aumentando la etapa de lactancia de las mujeres que, en algunos casos y por razones biológicas, impide la ovulación y puede prolongar el periodo de infertilidad. También recurren a tabúes culturales sobre las relaciones sexuales para controlar la natalidad. En las sociedades occidentales, gracias a la medicina moderna, la sanidad y la educación, las mujeres han conseguido reducir las tasas de mortalidad infantil y la natalidad.

MEDIO AMBIENTE O AMBIENTE

El término medio ambiente deriva del lat. medium o medius y ambiens, ambientis, del verbo ambere, “rodear o circundar”.

Se aplica a cualquier fluido que rodea un cuerpo, bien sea éste líquido o gaseoso. Se le define como el conjunto de componentes físicos, químicos, biológicos, sociales, económicos y culturales capaces de causar efectos directos e indirectos, en un plazo corto o largo sobre los seres vivos. Por ello se considera ambiente a las circunstancias que afectan a los seres con la connotación de su entorno, su historia, relaciones sociales, locales, artísticas, etc.

Desde el punto de vista ecológico, se entiende como medio ambiente, el conjunto de condiciones fisicoquímicas y biológicas que necesitan los organismos, incluido el ser humano, para vivir. Es decir, como referimos al comienzo de la exposición, podemos hablar de un medio ambiente físico y un medio ambiente biológico. En este sentido, el medio ambiente físico incluye las condiciones fisicoquímicas, tales como la luz y el calor o radiación solar, la humedad, la temperatura, el viento, el oxígeno, el dióxido de carbono y los nutrientes del suelo, el agua y la atmósfera. Mientras que el medio ambiente biológico incluye las condiciones biológicas conformadas por los organismos vivos, tanto plantas como animales, de donde se deducen: la disponibilidad de alimentos, la presencia de especies competidoras, etc.

En un amplio sentido, cuando en las ciencias humanas se habla de medio ambiente, se incluyen en éste, no sólo los factores fisicoquímicos y biológicos que afectan a la vida y su desarrollo, sino también otros aspectos característicos de la especie humana, tales como los históricos, los culturales, los políticos, los científicos, los tecnológicos, etc.

Desde el punto de vista humano, se refiere al entorno que afecta y condiciona especialmente las circunstancias de vida de las personas o de la sociedad en su conjunto, por ello, comprende el conjunto de valores naturales, sociales y culturales existentes en un lugar y en un momento determinado, que influyen en la vida del ser humano y sus generaciones. Es decir, solo se trata del espacio en el que se desarrolla la vida, sino que también comprende seres vivos y substancias como el agua, el suelo, el aire y las relaciones entre ellos. También se le ubican elementos intangibles como la cultura.

Dentro del concepto biológico o de la biología, se considera al ambiente como el conjunto de circunstancias o condiciones físicas y químicas exteriores que rodean a las personas, a los animales y a las cosas, siendo de allí de donde se deriva su aplicación como definición, a cualquier fluido que rodea a uno o a todos los cuerpos, y a los elementos que constituyen el medio natural en que se desenvuelven el hombre y los demás seres que con él conviven; ejerciendo notable influencia en el desarrollo y en todas las actividades fisiológicas de ellos.

El medio ambiente también ha sido definido como un sistema global complejo, de múltiples y variadas interacciones, dinámico y evolutivo en el tiempo, formado por los sistemas físico, biológico, social, económico, político y cultural en que vive el hombre y demás organismos.

También se le ha definido como el conjunto de sistemas naturales, construidos y socioculturales, que interactúan entre sí y se modifican históricamente por la acción humana. El rige y condiciona todas las posibilidades de vida en la tierra -en especial la humana- al ser su hábitat y fuente de recursos.

Pese a que la forma habitual es escribir y pronunciar dos palabras (medio ambiente), la Real Academia Española, en su Diccionario Panhispánico de Dudas (DPD), recomienda el uso y la escritura en un solo vocablo medioambiente y de la forma adjetivada medioambiental.

Más adelante veremos, como en el estudio del Derecho Internacional del Medio Ambiente se plantea para algunos autores dificultades de orden terminológico, que generan dificultades de orden conceptual al referir el medio ambiente, asumiendo que para la gramática, el término español medio ambiente es redundante, considerando que medio y ambiente son sinónimos y existe cacofonía al usar el adjetivo “medioambiental”. Se asume, que el término es polisémico, pero no obstante, creemos que esta confusión hoy día no tiene sentido, cuando la Real Academia ha incluido el término en el sentido exclusivo para la designación del medio ambiente, que obviamente, unifica el concepto.

LOS RECURSOS NATURALES

Dentro de la ecología, una de las nociones más complejas es la de los recursos naturales, la cual refleja una realidad natural específica, relacionada dentro de la ecología humana, con el hombre y la sociedad. En tal sentido, podemos definirlos como los elementos orgánicos e inorgánicos susceptibles de aprovechamiento económico, que concurren a formar el cuadro geográfico de una región o país, tales como la tierra, los ríos, el mar, el clima, la topografía, el tapiz vegetal, el subsuelo, y los seres vivos que se encuentran en la naturaleza y sirven al hombre como bienes o medio para lograr sus fines y para su subsistencia.

Clasificación de los recursos naturales

Sobre los recursos naturales han girado y giran innumerables clasificaciones, atendiendo cada una de ellas a un interés específico de estudio. Estas clasificaciones y el interés por determinar la importancia social de los recursos, han guiado su estudio, para diferenciarlos de otros elementos naturales, no cuantificables económicamente, que son los denominados: Elementos o Condiciones Naturales, que en nuestro estudio analizaremos en forma separada. No obstante, entre los Recursos Natura-les y los Elementos o Condiciones Naturales, existe una íntima conexión e interdependencia, y constituyen en la naturaleza el fundamento y fuente de necesidades del hombre, además, que la provee de los medios requeridos para su satisfacción.

La existencia de abundantes recursos naturales y de condiciones naturales favorables, son circunstancias que determinan en buena medida la estructura y el desarrollo económico de la región o el país, requiriéndose en todo caso, una normativa legal adecuada que tienda a favorecerlos, protegerlos y darles perennidad, en atención al hecho natural de la perpetuación de la especie humana.

Clasificación de los Recursos Naturales

Existe una tradicional clasificación que sigue los criterios histórico-naturales, la cual abarca a los minerales, los climáticos, los hídricos, los agrarios, los vegetales, los animales, etc. Para nuestro estudio, clasificaremos a los recursos naturales en renovables y no renovables.

Recursos Naturales Renovables

Son aquellos que la naturaleza incrementa y repone constantemente, y cuyo uso racional permite su usufructo y renovación, perennizando su existencia. Vale decir, que mediante la intervención del hombre con su acción directa o intencional, o con medidas de protección, ayuda a la propia naturaleza para que ellos puedan reproducirse en el corto plazo. De acuerdo con la legislación venezolana, se entiende por recursos naturales renovables a: las aguas, los suelos, la flora y la fauna silvestre.

a)  Los Suelos

Siguiendo el criterio geológico, suelo es una formación natural de estructura mullida y profundidad variable, que aparece en la superficie de la corteza terrestre por la meteorización de la roca desintegrada y descompuesta por los elementos mate-riales que actúan física y químicamente sobre las substancias que ella contiene. Es la alteración de las rocas que constituyen su basamento, debida a procesos físicos, químicos o biológicos. La génesis del suelo es un proceso complicado en el que intervienen el clima, las plantas superiores con la exhalación de CO2, la producción de humus y la acción de las raíces; y, especialmente, los microorganismos vegetales y animales del terreno, todos los cuales contribuyen a la formación de un perfil edáfico característico.

Perfil fisiológico del suelo

El suelo está constituido por distintas capas u horizontes y compuesto por ele-mentos de origen mineral y orgánico. Los distintos suelos se diferencian en virtud de sus caracteres, composición, estructura, roca madre, etc., así como por la acidez o alcalinidad que poseen o por el material dominante: arcilloso, arenoso, calizo, salino, etc. Para la satisfacción de sus necesidades, el hombre altera el suelo para aprovecharlo con fines agrícolas, ganaderos o forestales. Aun cuando esta conformación no es sólo la parte de la “litosfera” que cubre la tierra, solamente ella recibe el nombre de suelo, denominándose subsuelo a las capas que se le ubican por debajo, y lecho fluvial, lacustre, marino o plataforma continental, a las conformaciones cubiertas por los ríos, lagos, mares y océanos, sin dejar de considerar las capas cubiertas por los glaciares.

La Edafología y las propiedades del Suelo.

La ciencia que trata del estudio científico del suelo, independientemente de su aprovechamiento, se llama edafología. Para ella, el suelo es anisótropo en profundidad y está constituido por capas llamadas horizontes, cuyo conjunto forma el perfil del mismo. Estos horizontes, que suelen designarse con las letras del alfabeto, se dividen a su vez en saborizantes, denominados de acuerdo con la naturaleza de la substancia acumulada.

Las propiedades del suelo suelen clasificarse en físicas, químicas y biológicas. Para mejorar la fertilidad de un determinado suelo es preciso descubrir sus necesidades, para lo que pueden emplearse tres clases de pruebas: de laboratorio, experimentales y ensayos con parcelas de terreno. Tras un estudio adecuado, el agricultor debe dar al suelo los elementos que falten o sean insuficientes; uno de ellos, esencial, es la materia orgánica, para cuya reposición y conservación se emplea la rotación de cultivos y el abono, generalmente llamado fertilizante.

b) Las Aguas

El agua como recurso natural renovable es el de mayor abundancia en la naturaleza. Dentro del ecosistema Ecósfera conforma la hidrosfera o conjunto de todas las masas de agua que en sus tres estados: líquido, sólido y gaseoso se encuentran en: la atmósfera; y, sobre la litosfera o en el interior de ella, en forma de: océanos, mares, lagos, ríos, glaciares, nubes, corrientes o depósitos subterráneos y en la humedad del suelo, de las plantas y de los animales.

El agua es un recurso fundamental y básico para la existencia de la vida en la tierra, sin ella y sin su equilibrio ecológico será imposible la biosfera, por ser un componente vital para los elementos bióticos, y necesario para la conformación, transformación y uso de los abióticos.

El ciclo hidrológico.

El ciclo hidrológico o ciclo del agua es el proceso de circulación y transformación del agua entre las distintas partes de la hidrósfera. Se trata de un ciclo biogeoquímico en el que hay una intervención de reacciones químicas, y el agua circula de unos lugares a otros o cambia de estado físico. Este proceso, producto de la evaporación de las aguas superficiales, permite un permanente intercambió entre las aguas oceánicas y las continentales, produciéndose de esta manera su distribución natural sobre la capa terrestre, al ser alimentados los depósitos naturales, los manantiales y las corrientes, que son indispensables para el aprovechamiento por los seres vivientes y para el efecto hídrico en los no vivientes. Su interacción permite mediante la oxidación, la hidrogenación o la disolución, su permanente combinación entre sí para el fortalecimiento de los suelos y el uso de las plantas y animales.

El agua y el clima

El sistema de aguas o factor hídrico interviene influyentemente sobre el factor térmico. Influencia que se efectúa en forma proporcional inversa. Las altas tempera-turas se reducen si hay agua abundante, aumentando la transpiración con el consiguiente enfriamiento por evaporación, por lo que sólo en regiones desérticas llega a ser imposible la vida vegetal. En el extremo opuesto, las temperaturas glaciales, al helar el agua del suelo provocan la muerte de los cormofitos, aun cuando los protofitos  inferiores sobreviven y a veces vegetan.

Las temperaturas por encima de 55°C actúan generalmente como limitantes de la vida vegetal. Sólo algunos protofitos como las cianofíceas  y bacterias termófilas, soportan temperaturas de cerca de 70º C, por cuanto son capaces de transformarse, para adaptarse al ritmo de las variaciones climáticas que se dan periódicamente a lo largo del año. La mayoría de las plantas leñosas de las zonas en que el clima sufre grandes variaciones en el año, logran protegerse durante las estaciones frías o secas en el interior de yemas durmientes formadas por escamas femarías. Las hierbas de duración perenne en climas de humedad variable, pierden brotes salientes y pasan el invierno conservando algo de su verdor.

El agua subterránea

Como dijimos antes, el agua se encuentra en la atmósfera, la hidrósfera y sobre la litosfera o en el interior de ella, e hicimos referencia de las aguas que se encuentran en depósitos subterráneos, qué representa una fracción importante de la masa de agua presente en los continentes, y se aloja en los acuíferos bajo la superficie de la Tierra. Su volumen, es mucho más importante que la masa de agua retenida en lagos o circulante, y aunque menor al de los mayores glaciares, las masas más extensas pueden alcanzar millones de kilómetros cuadrados, como el Acuífero Guaraní.

El agua del subsuelo es un recurso importante y de este se abastece a una tercera parte de la población mundial, pero de difícil gestión, por su sensibilidad a la contaminación y a la sobreexplotación. El agua subterránea es parte de la precipitación que se filtra a través del suelo hasta llegar al material rocoso que está saturado de agua, que se renueva en general por procesos activos de recarga desde la superficie. Esta renovación se produce lentamente cuando la comparamos con la de los depósitos superficiales, como los lagos, y los cursos de agua. El tiempo de residencia o periodo necesario para renovar por completo un depósito a su tasa de renovación normal es muy largo y en algunos casos la renovación se interrumpe por la impermeabilidad de las formaciones geológicas superiores, o por circunstancias climáticas sobrevenidas por la aridez producto de la devastación u otros factores por daños ecológicos.

El agua subterránea se mueve lentamente hacia los niveles bajos, generalmente en ángulos inclinados debido a la gravedad y eventualmente llegan a los arroyos, los lagos y los océanos.

Acuíferos fósiles

Cuando hablamos de aguas subterráneas, debemos referir que existen algunos bolsones de agua subterránea, formados en épocas geológicas pasadas, y que, a causa de variaciones climáticas ya no tienen actualmente recarga. Es el caso de aquellos acuíferos que se encuentran en las zonas desérticas, donde ellos sufragan la necesidad del agua, pero a medida que se consumen van desapareciendo, según su contenido. Es un problema que se estudia en la actualidad, dado el crecimiento poblacional y la industrialización, que llega hasta estas áreas, que amenaza a la población con la sed. Es obvio, que esta agua que se extrae de estos reservorios, pasa a integrarse al ciclo hidrológico, pero no regresa a esta zona de consumo por el efecto climático que hemos indicado.

Hoy día, se estudia la importancia de estos reservorios de agua, que parecieran ser los recursos y verdaderas reservas del preciado líquido, cuando se caracteriza hoy, que más de mil millones de personas en el mundo no tienen acceso al agua potable, lo que nos indica o estimula a pensar, que más importante que el racionamiento y su conservación, es evitar su contaminación ya que como dijimos, este recurso extraído, pasa a integrar el ciclo hidrológico.

La disipación y la contaminación de las aguas.

Sobre el recurso agua, la acción del hombre puede producir dos consecuencias negativas: la disipación o la contaminación. La primera ocurre, al ser alterados los otros recursos que le son conexos, como el suelo y la flora, cuya acción la desprotege y la deja al arbitrio de los otros elementos o condiciones naturales, y aunque ella solo sufre su transformación física del estado natural por evaporación o un cambio de ubicación por escorrentía, generalmente se aleja de la capa terrestre para aumentar el caudal de los océanos o se hace incontrolable en los cursos de agua, produciéndose las inundaciones, la erosión de los suelos y diversos daños a la flora y la fauna.

En el segundo de los casos, la contaminación la hace inútil para el consumo humano y de los animales, e inclusive algunas veces hasta para el riego, lo cual trae consigo el acrecentamiento de la sed, el alejamiento de la fauna, y al final, el des-equilibrio ecológico.

c) La flora:

La flora es el recurso natural renovable, integrado por todas las especies vegeta-les que cubren la corteza terrestre o viven en los depósitos y cursos de agua, y en el subsuelo. Es decir, está constituido por todas las especies del reino vegetal.

La flora, dentro de los ecosistemas: biósfera o ecósfera, constituye un elemento de suma importancia e indispensable, capaz de transformar la energía de la luz solar a través de la fotosíntesis o función clorofiliana, en energía digerible por los demás seres vivos; fija el anhídrido carbónico del aire y libera el oxígeno necesario también para la vida y otras funciones; extrae minerales y otras sustancias inorgánicas del suelo, que sirven de alimento y de constitución biológica del hombre y de los anima-les; protege a los suelos de la erosión; regula el régimen y el curso de las aguas; sirve de abrigo y protección de la fauna silvestre; constituye junto con la fauna, el agua y las conformaciones del suelo, bellezas escénicas y el paisaje; y por último, con sus restos contribuye a la formación de la capa orgánica y de humos del suelo.

Las Comunidades Vegetales

El tapiz vegetal, o la vegetación de un territorio, es el conjunto de plantas que cubren el terreno de manera más o menos cerrada. Los integrantes de la vegetación son las comunidades vegetales, constituidas por las agrupaciones de plantas que se repiten regularmente y desempeñan un papel primordial en el paisaje. Muchas veces tales comunidades se pueden percibir con la primera visión, cuando se observa el paisaje del que forman parte los bosques de árboles planocaducifolios  o aciculifolios, prados de siega, pastizales, turberas , etc.

Las comunidades vegetales se pueden describir y ordenar atendiendo a las condiciones siguientes:

-   La unidad fundamental es la asociación vegetal, de la que forman parte todas las poblaciones vegetales que presentan una muy parecida composición florística y vi-ven en muy semejantes condiciones ambientales.

-   Prescindiendo de las especies que las constituyen, y formando con ellas unidades a base de la presencia y preponderancia de parecidas formas de desarrollo características. A este tipo de unidades pertenecen las llamadas formaciones, conformadas por: bosques aciculifolios, matorral perennifolio esclerófilo, landas de arbustos, encinos, praderas, etc.

-   El concepto de formación es útil para hacerse cargo en líneas generales de los grandes tipos de vegetación de la Tierra, pero para el estudio profundo de la vegetación es preciso recurrir a las asociaciones.

Destrucción de la Flora

El recurso flora ha sido atacado en igual o en mayor proporción que el suelo por la acción del hombre. En primer lugar, por su incorporación en unidad con el suelo, ya que, al atacar a éste, se ataca y destruye la flora que en él se encuentra. Por otra parte, con la indiscriminada y muchas veces inútil explotación de los bosques, unas veces con fines comerciales o industriales y otras, para ejercer la agricultura, la caza o la cría, utilizando para ello la acción de la tala y la quema. Es notoria la destrucción que se hace con fines de explotación minera, que es una de las actividades más destructiva del medio ambiente.

Los Biomas

Un bioma es una clasificación global de áreas similares climática y geográfica-mente, incluyendo muchos ecosistemas. Es una zona definida ecológicamente en que se dan similares condiciones climáticas y similares comunidades de plantas, animales y otros organismos, que son a menudo referidas como ecosistemas de gran extensión. Los biomas se definen basándose en factores tales como las estructuras de las plantas (árboles, arbustos y hierbas), los tipos de hojas (plantas de hoja ancha y aguja), la distancia entre las plantas (bosque, selva, sabana) y el clima. A diferencia de las ecozonas, los biomas no se definen por genética, taxonomía o semejanzas históricas y se identifican con frecuencia con patrones especiales de sucesión ecológica y vegetación clímax. Los ecólogos norteamericanos denominan biomas, las grandes unidades de vegetación. Igualmente, son denominadas por los ecólogos europeos: formaciones vegetales. La diferencia existente es que en el concepto de biomas se incluye la vida animal asociada. No obstante, los grandes biomas reciben el nombre de las formas dominantes de vida vegetal que contienen.

La clasificación más simple de biomas es:

-   Biomas terrestres.

-   Biomas de agua dulce.

-   Biomas marinos.

Los biomas terrestres varían geográficamente, considerando la influencia de la latitud y los regímenes asociados de humedad y temperatura, es así como varían los biomas según correspondan al trópico o al ártico, incluyendo diferentes tipos de bosques, praderas, monte bajo y desiertos. Incluyen, además, las comunidades de agua dulce asociadas.

Los medios ambientes marinos, considerados también como biomas por algunos ecólogos, comprenden el océano abierto, las regiones litorales (aguas poco profundas), las regiones bentónicas (del fondo oceánico), las costas rocosas, las playas, los estuarios y las llanuras mareales asociadas.

d) La Fauna

La fauna, al igual que la flora, es un elemento irremplazable en los sistemas naturales de la tierra, vale decir, en el ecosistema, constituyendo una riqueza desde el punto de vista científico, cultural, recreativo, económico o estético. Antes definimos la flora, ahora definimos a la fauna como el conjunto de especies animales que habitan en una región geográfica, que son propias de un período geológico. Ella depende tanto de factores bióticos como abióticos. Entre los cuales sobresalen las relaciones posibles de competencia o de depredación entre las especies. Los animales suelen ser sensibles a las perturbaciones que alteran su hábitat; por ello, un cambio en la fauna de un ecosistema indica una alteración en uno o varios de los factores de este.

El reino animal tiene un pasado lejano sobre la Tierra, se calcula en unos mil quinientos millones de años, y su estudio abarca no sólo los seres que hoy pueblan la tierra, sino aquellos que dejaron su huella en ella e hicieron posible la evolución, desde los más insignificantes organismos unicelulares hasta los complicados seres pluricelulares, entre los que se encuentra el hombre.

Los grupos animales se encuentran ligados unos a otros, no sólo por sus caracteres genéticos similares, sino por lazos que les unen con sus antecesores desaparecidos. Así, pues, sólo desde el punto evolutivo y cronológico podemos entender los rasgos anatómicos más o menos complicados del reino animal.

Las especies animales

Aunque es una valoración deficiente, se considera que el reino animal contiene más de un millón de especies, de los cuales un noventa por ciento son insectos, existiendo entre ellos una interrelación natural, que permite el aprovechamiento entre especies tanto animales como vegetales, para mantener el equilibrio natural y evitar la superpoblación unilateral de especies, que podría ser perjudicial a la propia existencia de algunas especies, por extinción o a la pérdida del equilibrio ecológico dentro del ecosistema.

Desde la antigüedad, el hombre ha estudiado a los animales, siendo los trabajos más importantes los realizados por Aristóteles, Linneo y Darwin. Aristóteles estudió las costumbres y vida de los animales, así como su morfología y anatomía, llegan-do incluso a clasificarlos. Fue sin duda el iniciador de la Zoología como ciencia. Linneo (1707-78), en su “SystemaNaturae”, ordenó todos los animales y plantas conocidos, dándoles el nombre que casi todos conservan hoy. Con Darwin (1809-82), al mostrar en su “Origen de las Especies” la teoría de la evolución, muestra el parentesco existente entre unos grupos animales y otros.

La Zoología, que es la ciencia que estudia los seres vivos animales, al considerar-los en todos sus aspectos, utiliza otras ciencias y es origen de otras tantas. Como ciencias auxiliares para conocer la estructura de los animales, hace uso de la Anatomía, Histología, Citología y Fisiología. Al intentar conocer las relaciones existentes entre los animales y el medio ambiente, surgen: la Ecología, como hemos indicado, y la Etología para estudiar el comportamiento animal. También se integran en la Zoología la Zoogeografía  y la Sistemática; dedicándose la primera a estudiar las regiones del mundo y los seres que la pueblan; y la segunda, a estudia la clasificación de los distintos grupos animales. Esta última fundamenta su estudio en los animales de épocas pasadas, es decir en la Paleontología. Desde el punto de vista del provecho que los animales proporcionan al hombre, aparece la Zoología Aplicada y la Zootecnia.

La fauna en el ecosistema

Al igual que los demás recursos integrantes del ecosistema, existen fenómenos sistémicos que inciden en el crecimiento y en la reducción de la fauna como población, como comunidad y como elementos interviniente en el equilibrio ecológico.

Las principales influencias sobre el crecimiento de la población de los tipos de fauna, al igual que de cualquier otro elemento viviente en el ecosistema, están relacionadas con diversas interacciones, que son las que mantienen unida a la comunidad. Sobre estas se incluyen: la competencia, tanto en el seno de las especies como entre especies diferentes; la depredación, incluyendo el parasitismo; y la coevolución o adaptación.

Recursos Naturales no Renovables.

Son aquellos recursos perecederos por su naturaleza, o cuya conformación requiere de largos períodos cronológicos. La participación del hombre en su producción es efímera o inexistente; sin embargo, su acción puede ayudar a la naturaleza en la preparación de los asientos fenomenológicos para su generación futura o en la preparación artificial de algunos o de sustitutos. Su máxima participación está en el uso racional para alargar su existencia.

LOS FACTORES O CONDICIONES NATURALES

No podemos pasar por alto el conocimiento que debemos tener sobre algunos elementos naturales, que forman parte del ecosistema, pero que no incluimos dentro de la consideración de los recursos naturales, que como condiciones naturales, forman parte del medio ambiente donde se encuentran e interactúan los recursos y el propio hombre e influyen directamente en el desarrollo de todos ellos, siendo en algunos casos, elementos indispensables para su conformación, desarrollo y uso.

A pesar de no ser utilizados directamente, son indispensables para la subsistencia del hombre, constituyendo en algunos casos, las bases fundamentales de la existencia o utilización de los recursos de los cuales se vale.

En la mayoría de los estudios que hacen referencia de estas condiciones o elementos naturales, se les identifica con el medio ambiente propiamente dicho, medio natural circundante o medio geográfico, por cuanto tales elementos se encuentran libremente en él, como factores o fenómenos de la propia naturaleza. Así podemos mencionar: el clima y sus variaciones; el sistema de las lluvias, su frecuencia y el índice pluviométrico; las estaciones; los vientos; la topografía con sus accidentes y diferentes conformaciones de valles, montañas, desiertos, etc.; los movimientos telúricos, las fallas geológicas, y todos aquellos elementos o fuerzas de la naturaleza, indispensables unos, necesarios otros e involuntarios por parte del ser humano, pero que conforman la propia naturaleza, donde se desarrolla la vida, es decir, en la biosfera del ecosistema tierra.

Entre los más importantes factores naturales o del medio ambiente, están los siguientes:

-   LA LUZ, cuya intensidad, composición y distribución diaria y anual puede ser muy di-versa, según la parte que corresponde a la radiación directa y a la difusa; según la altitud sobre el nivel del mar y la latitud; y según la absorción selectiva en el aire y en el agua, etc. La luz actúa especialmente como factor dela asimilación e influye en la germinación, en el crecimiento y en los demás procesos del desarrollo (foto periodicidad) Igualmente influye en los procesos de excitación o movimientos as, etc.

-   LA TEMPERATURA, que influye en los fenómenos vitales; no sólo en lo que respecta a la aportación normal de calor, que sufre generalmente oscilaciones regulares, sino tam-bién a las extremas, más raras, pero especialmente activas como las nevadas; en la temperatura del aire, que depende en gran parte de las superficies externas, bien sean sólidas o líquidas, especialmente de la temperatura del suelo. También tiene importancia directa en la actividad de las raíces y en la conservación de los órganos perdurables y en la germinación.

-   LA HUMEDAD o disponibilidades de agua en el suelo y las condiciones de evaporación; las cuales dependen, entre otros, de la temperatura y son de gran importancia en la economía hídrica de las plantas terrícolas. Son decisivas la cantidad de agua en el suelo y las provisiones permanentes de la misma que pueden ser absorbidas por las plantas, así como las fuerzas absorbentes físicas y osmóticas del terreno. En el aire es importante para la transpiración el déficit de humedad con respecto a la de saturación y también el movimiento del aire.

-   EL CONTENIDO EN ANHÍDRIDO CARBÓNICO Y EN OXÍGENO DEL AIRE, del suelo y, en las plantas sumergidas, del agua, como base para la asimilación y la respiración. Es también importante para el metabolismo de los microorganismos.

-   LAS SUSTANCIAS NUTRICIAS DEL SUELO, especialmente en cuanto pueda ofrecerlas a las plantas en forma absorbible y en cantidad suficiente de manera perdurable. A este respecto es decisivo el subsuelo geológico. Así las rocas eruptivas básicas, producen suelos eutróficos, ricos en materiales nutricios, lo mismo que la mayoría de las calcáreas, de las morrenas frontales de las últimas glaciaciones, el loes y las arcillas cuaternarias. En cambio, son oligotróficos, pobres: los granitos, las pizarras cristalinas y las areniscas, así como las arenas y cascajos diluviales.

-   LOS FACTORES MECÁNICOS, como huracanes, nieve, arena arrastrada por el viento, aludes, corrimientos del suelo, el empuje y el movimiento de las aguas.

-   FACTORES BIÓTICOS. Los animales, junto con el viento y el agua, contribuyen a la polinización y a la diseminación de los gérmenes. También hay que señalar las necesidades alimenticias, la influencia de los parásitos vegetales y animales y de los simbiotes (micorrizas ) y, sobre todo, las muchas y profundas modificaciones y el aprovechamiento de la vegetación por parte del hombre.

Es necesario resaltar, que las condiciones ambientales pueden ser extraordinariamente diversas, aun en pequeños espacios de terreno. Toda planta suele hallarse adaptada por su organización, a su género de vida y a su residencia ecológica. Esto explica que, por selección convergente, aparezcan características comunes en plantas que viven en regiones diferentes que tienen igual clima, es decir, que el paisaje vegetal de tales lugares presenta una fisonomía más o menos uniforme, y que se produzcan notorias diferencias fisonómicas entre la vegetación de lugares cuyo clima es muy distinto.

La amplitud ecológica, es decir, el intervalo de variación dentro del cual puede una especie determinada vegetar, varía hereditariamente de una especie a otra, en relación con procesos de adaptación desarrollados en el curso del tiempo y bajo la influencia de la selección. Toda especie tiene un mínimo, un óptimo y un máximo para cada uno de los factores ecológicos particulares. Las especies que tienen gran amplitud ecológica se llaman eurioicas; las que la poseen estrecha amplitud y habitan en lugares de ambiente muy definido, se llaman estenoicas.

De estos factores ambientales, se consideran como más importantes a los que deben adaptarse los cormofitos  en su conformación y en su fisiología, los cuales son:

-   El aprovisionamiento de agua,

-   La temperatura,

-   La radiación,

-   El abastecimiento de sustancias minerales del suelo.

COMPONENTES DEL MEDIO AMBIENTE

Para su estudio, se consideran como escenarios:

-   EL MEDIO AMBIENTE NATURAL, que es aquél en el que los elementos interactúan sin la intervención humana;

-   EL MEDIO AMBIENTE CONSTRUIDO O ARTIFICIAL, que es el que comprende el ambiente modificado por el hombre; y

-   EL MEDIO AMBIENTE SOCIAL, que comprende a los seres humanos organizados en sociedad.

Componentes básicos del medio ambiente natural:

-   EL AIRE, LA ATMÓSFERA Y EL ESPACIO EXTERIOR;

-   LAS AGUAS, en cualquiera de sus estados físicos, sean límnicos , estuariales o marinas, continentales o marítimas, superficiales o subterráneas, corrientes o detenidas;

-   LA TIERRA, EL SUELO Y EL SUBSUELO, incluidos lechos, fondo y subsuelo de los cursos o masas de agua, terrestres o marítimas;

-   LA FLORA TERRESTRE O ACUÁTICA, nativa o exótica, en todas sus entidades taxonómicas;

-   LA FAUNA TERRESTRE O ACUÁTICA, salvaje, doméstica o domesticada, nativa o exótica, en todas sus entidades taxonómicas;

-   LA MICROFLORA Y LA MICROFAUNA de la tierra, del suelo, del subsuelo, de los cursos o masas de agua y de los lechos, fondos y subsuelo, en todas sus entidades taxonómicas;

-   LA DIVERSIDAD GENÉTICA y los factores y patrones que regulan su flujo;

-   LAS FUENTES PRIMARIAS DE ENERGÍA;

-   LAS PENDIENTES TOPOGRÁFICAS con potencial energético; las fuentes naturales subterráneas de calor que, combinadas o no con agua, puedan producir energía geotérmica;

-   LOS YACIMIENTOS DE SUSTANCIAS MINERALES, metálicas y no metálicas, incluidas las arcillas superficiales, las salinas artificiales, las covaderas y arenas, rocas y demás materiales aplicables directamente a la construcción;

-   EL CLIMA y los elementos y factores que lo determinan;

-   LOS PROCESOS ECOLÓGICOS ESENCIALES, tales como la fotosíntesis, la regeneración natural de los suelos, la purificación natural de las aguas y el reciclado espontáneo de los nutrientes;

-   LOS SISTEMAS AMBIENTALES EN PELIGRO, vulnerables, raros, insuficientemente conocidos y las muestras más representativas de los diversos tipos de ecosistemas existentes en el país.

Componentes básicos del medio ambiente Construido o Artificial:

-   LA INFRAESTRUCTURA DE: transporte; *comunicaciones; *abastecimiento energético; *abastecimiento de agua; *regadío y drenaje; *disposición y evacuación de residuos;

-   ASENTAMIENTOS METROPOLITANOS, urbanos y rurales; vivienda y lugares de residencia.

-   EL EQUIPAMIENTO:*administrativo; *comercial; *educacional; *salud; *recreacional (incluyendo parques y áreas libres); *deportivo; *cultural; los centros y edificaciones que acogen la producción industrial y artesana; el suelo urbanizado; las explotaciones mineras, agrícolas, forestales y marinas; los paisajes urbano y rural; el patrimonio histórico y cultural del pasado y del presente; los hitos urbanos, arquitectónicos y artísticos; los objetos muebles; y, en general, los lugares de actividad que acogen los acontecimientos urbanos.

7.  LA COMUNIDAD BIÓTICA

Del lat. communitas, -atis. Se refiere a la cualidad de común, de lo compartido por varios. En este sentido, considerando las explicaciones anteriores, podemos interpretar que, el concepto de comunidad es más amplio que el de población y se refiere al conjunto de organismos, personas o poblaciones que ocupan un área determinada y se interrelacionan entre sí.

Entendemos como comunidad biótica, el conjunto de muchas especies y organismos que viven e interaccionan en un ambiente particular, existiendo muchos tipos de comunidades, cuya clasificación general más simple las divide en dos clases:

-   COMUNIDADES ACUÁTICAS, que son aquellas que se encuentran medios acuíferos como los océanos, mares, lagos, lagunas, ríos, pozos y pantanos, etc.; y,

-   COMUNIDADES TERRESTRES, que son las que se encuentran en bosques, sabanas, praderas, montañas, desiertos, cuevas, etc.

Analizado desde el punto de vista ecológico o ambiental, en una comunidad biótica interactúan elementos vivos de diferentes poblaciones dentro de un área determinada, mientras que en la población interactúan solamente elementos o seres vivos de una misma especie, no obstante, ello, tanto la población en forma aislada, como la comunidad, se relacionan con el ecosistema, interactuando sus componentes dentro de él, entre sí y con los elementos abióticos. Todos los organismos viven en la naturaleza en una interrelación íntima y delicadamente controlada con un gran número de organismos diferentes y todos los seres vivos en un área dada, un lago un río un bosque, forman parte de una comunidad biótica, donde la existencia de cada especie, lo mismo que de cada individuo, está gobernada hasta cierto punto por la presencia de todos los demás. Se asemeja a una red, cuya estructura depende de cada uno de sus hilos. Si se rompe un solo hilo de la red la estructura puede asumir un carácter completamente diferente.

POBLACIÓN Y COMUNIDAD

Para entender mejor la interacción de los seres que coexisten en el sistema, haremos la consideración de sus componentes grupales naturales, tanto orgánicos como inorgánicos. Atendemos entonces, a que, las unidades funcionales de un ecosistema son las poblaciones de organismos a través de las cuales circulan la energía y los nutrientes.

La población

El término POBLACIÓN tiene una acepción jurídica conocida como: personas que ha-bitan un pueblo, provincia, nación, etc., usándosele también como genérico para mencionar a ciudades, villas, o cualquier lugar donde conviven grupos de personas. Se denomina así también a la acción de poblar.

En nuestro caso, al relacionarlo con la ecología, con el medio ambiente, con los órganos y con los organismos, nos interesa el concepto que abarca al grupo de organismos o seres de una misma clase o especie que comparten el mismo espacio y tiempo, es decir, viven en un área determinada. Así se dice de la población de seres humanos, de conejos, de árboles, etc.

En el orden sistémico en que manejamos el tema, damos relevancia al hecho de que dentro del ecosistema, los grupos de poblaciones interactúan de diferentes formas, y con esta interacción e interdependencia de plantas y animales conforman una comunidad, que abarca la porción biótica del ecosistema.

El crecimiento de las poblaciones

Las poblaciones se manifiestan como grupos interactuantes, dentro de una comunidad y/o dentro de un ecosistema, por ello, antes de referirnos a la comunidad, expondremos lo más significantes del factor que mayormente influye en la interrelación ecológica, dado su efecto en la relación y equilibrio de subsistencia y permanencia dentro de esa comunidad o ecosistema. Nos referimos al crecimiento de la población, la cual, dentro del desarrollo natural en la convivencia biótica, se manifiesta por: una tasa de nacimientos (número de crías producido por unidad de población y tiempo); una tasa de mortalidad (número de muertes por unidad de tiempo); y una tasa de crecimiento.

En esta relación fenomenológica, el principal agente de crecimiento son los nacimientos, y el principal agente de descenso es la muerte. Cuando el número de nacimientos es superior al número de muertes la población crece y cuando ocurre lo contrario, decrece. Cuando el número de nacimientos es igual al de muertes en una población dada su tamaño no varía, y se dice que su tasa de crecimiento es cero.

Al ser introducida una pequeña población en un medio ambiente favorable, con abundantes recursos, ésta puede experimentar un crecimiento geométrico o exponencial, algo similar al interés compuesto. En esta interrelación, muchas poblaciones experimentan un crecimiento exponencial en las primeras etapas de la colonización de un hábitat, cuando éstas se apoderan de un nicho infra explotado o expulsan a otras poblaciones de uno rentable.

En el fenómeno, las poblaciones que sin considerar el equilibrio, siguen creciendo exponencialmente, acaban llevando al límite los recursos, y entran con rapidez en declive debido a algún acontecimiento catastrófico como una hambruna, una epidemia o la competencia con otras especies.

En términos generales, las poblaciones de plantas y animales que se caracterizan por experimentar ciclos de crecimiento exponencial son especies con abundante descendencia y se ocupan poco de sus crías o producen abundantes semillas con pocas reservas alimenticias. Estas especies, que generalmente tienen una vida corta, se dispersan con rapidez y son capaces de colonizar medios ambientes hostiles o alterados y reciben el nombre de especies oportunistas.

Otras poblaciones tienden a crecer de forma exponencial al comienzo, pero luego su crecimiento va disminuyendo al ir aumentando la población, y se estabiliza al alcanzar los límites de la capacidad de sustentación de su medio ambiente. Estas poblaciones mantienen un cierto equilibrio entre su tamaño y los espacios y recursos disponibles, a través de diversos mecanismos reguladores. En este sentido, los animales que muestran este tipo de crecimiento poblacional tienden a tener menos crías, pero les proporcionan atención familiar y en cuanto a las plantas, éstas producen grandes semillas con considerables reservas alimenticias.

Estos organismos tienen una vida larga, tasas de dispersión bajas y son malos colonizadores de hábitats alterados. Suelen responder a los cambios en la densidad de población (número de organismos por unidad de superficie) con cambios en las tasas de natalidad y de mortalidad, en lugar de hacerlo con la dispersión; por ello, cuando la población se aproxima al límite de los recursos disponibles, las tasas de natalidad disminuyen y las de mortalidad entre jóvenes y adultos aumentan. Son las muestras más fehacientes de poblaciones adaptadas al equilibrio natural o ecológico.

EL HÁBITAT Y EL NICHO

Todos los elementos dentro del ecosistema o elemento natural del medio ambiente, cumplen una función de grupo o individual, en este sentido, la comunidad biótica aporta el hábitat o lugar en el que viven las distintas plantas o animales. El término se puede referir a un área tan grande como un océano o un desierto, o tan pequeña como la superficie de una hoja o el intestino de una hormiga. El hábitat puede definirse coloquialmente de manera simple como la dirección del organismo dentro de la comunidad.

De la misma manera, dentro de cada hábitat, los organismos ocupan distintos nichos, los cuales se refieren al papel que juega un organismo dentro de la comunidad biótica. Es el lugar de la especie en una comunidad en relación a otras especies. Nicho es entonces, un término que expresa la especialización de la población de una cierta especie, dentro de una comunidad.

Un nicho es el sitio más específico dentro del hábitat, donde cada especie, en la comunidad, cumple su función vital. Él es el medio más apropiado y limitado para subsistir. Cuanto más estratificada esté una comunidad, en más nichos adicionales estará dividido su hábitat.

El hábitat humano

Debemos hacer referencia y diferenciar en la interpretación del hábitat en el eco-sistema, el hábitat humano, el que debemos considerar como el sistema de elementos materiales concretos en el que se lleva a efecto la vida y la acción humanas; com-prende diversos tipos de asentamientos humanos, metropolitanos, urbanos y rurales con sus viviendas, lugares de actividad, equipamiento, infraestructura de transporte, agua, energía comunicaciones, disposición de residuos paisaje y elementos afines; el hábitat de una sociedad humana determinada es un materialización de su cultura, tanto pasada como actual. Haremos mayor referencia al hablar de las comunidades y poblaciones humanas.

La estratificación

Otro fenómeno de la naturaleza física de una comunidad es su estratificación. En las comunidades terrestres, la estratificación está influida por la forma que adoptan las plantas al crecer. Las comunidades sencillas, como los pastos, con escasa estratificación vertical, suelen estar formadas por dos capas: suelo y capa herbácea. Un bosque puede tener hasta seis capas: suelo, herbácea, monte bajo, árboles bajos y arbustos, bóveda inferior y bóveda superior.

Estos estratos influyen en el medio ambiente físico y en la diversidad de hábitats para la fauna. La estratificación vertical de las comunidades acuáticas, por contraste, recibe sobre todo la influencia de las condiciones físicas: profundidad, iluminación, temperatura, presión, salinidad, contenido en oxígeno y dióxido de carbono.